Entrenamiento en mujeres a partir de los 40 años
Errores y aciertos en el ejercicio en mujeres de 40-50 años
1. Desde tu experiencia profesional, ¿cuáles son los errores más frecuentes que cometen las mujeres a partir de los 40 al entrenar?
El error más común es seguir entrenando como si el cuerpo no hubiera cambiado. A partir de los 40, el organismo responde de otra manera al ejercicio, al descanso y al estrés, y muchas mujeres no tienen en cuenta estos cambios.
Vemos a menudo entrenamientos sin una planificación clara, demasiado centrados en “quemar calorías” y poco en cuidarse de verdad. En esta etapa, el cuerpo necesita entrenamientos mejor pensados, no más duros, y un trato más individual, algo que trabajamos mucho en nuestro método de entrenamiento.
2. ¿Por qué muchas mujeres siguen entrenando “como a los 30” y qué consecuencias tiene eso a nivel físico y hormonal?
Porque durante años se les ha dicho que cuanto más sudes, mejor entrenas. El problema es que el cuerpo ya no se recupera igual que antes y forzarlo puede pasar factura.
Entrenar siempre al límite puede provocar más cansancio, sensación de estancamiento, dolores y, paradójicamente, dificultad para perder grasa. A nivel interno, este tipo de entrenamiento suele aumentar el estrés y alterar el descanso, algo clave en esta etapa. Por eso insistimos en entrenar con cabeza, no con culpa.
3. El cardio sigue siendo el gran protagonista en esta etapa. ¿Por qué puede convertirse en un error cuando se abusa de él?
El cardio no es malo, pero hacer solo cardio sí puede serlo. Muchas mujeres pasan horas caminando rápido, corriendo o en clases muy aeróbicas pensando que es la mejor opción para cuidarse o controlar el peso.
El exceso de cardio puede hacer que el cuerpo se vuelva más cansado, más blando y menos fuerte. En nuestro enfoque, el cardio se usa como complemento, pero siempre acompañado de trabajo de fuerza, que es el verdadero aliado para sentirse fuerte, ágil y con energía.
4. ¿Cómo influyen el estrés y el cortisol en los resultados del entrenamiento en mujeres de 40 y 50?
Muchísimo más de lo que se suele pensar. Muchas mujeres entrenan bien, pero viven con altos niveles de estrés diario: trabajo, familia, falta de descanso, prisas constantes.
Cuando el cuerpo está estresado, le cuesta recuperarse, dormir bien y mejorar. Entrenar muy duro en ese contexto puede ser contraproducente. Por eso, una parte importante de nuestro trabajo es adaptar el entrenamiento a la realidad de cada mujer, no solo a lo que pone en el papel. Cada cuerpo reacciona de una manera diferente a los estímulos que planteamos, por eso hay que supervisar el entrenamiento de fuerza de una manera exhaustiva y con profesionales del sector.
5. ¿Qué errores ves en la forma de entrenar la fuerza en mujeres maduras (o en no entrenarla en absoluto)?
El mayor error es no entrenar fuerza por miedo: miedo a lesionarse o a “ponerse grande”. La realidad es justo la contraria. La fuerza ayuda a proteger las articulaciones, mejorar la postura, fortalecer los huesos y sentirse más segura en el día a día.
Otro error es entrenar la fuerza sin una buena supervisión. A partir de los 40, es clave hacerlo con buena técnica, progresando poco a poco y escuchando al cuerpo. Así es como realmente se consiguen resultados duraderos. Cambiar estímulos en el entrenamiento de fuerza es básico para evitar el estancamiento.
6. ¿Qué señales del cuerpo suelen ignorarse y que indican que el entrenamiento no está bien planteado?
Cansancio constante, falta de ganas de entrenar, dolores que no desaparecen, problemas para dormir o sensación de no avanzar pese al esfuerzo. Muchas mujeres piensan que esto es “normal”, pero no lo es.
El entrenamiento debería ayudarte a sentirte mejor, no más agotada. Cuando estas señales aparecen, es momento de ajustar, no de apretar más. En nuestra forma de trabajar, escuchar al cuerpo es una parte fundamental del proceso, así es como yo al menos trabajo con mis clientas, escuchamos como se sienten para poder ayudar a que el entrenamiento sea efectivo y adaptado a cada persona y etapa.